
El cómo formar adecuadamente a los futuros traductores especializados ha sido una pregunta fundamental y recurrente durante décadas. Sin duda, esta cuestión demostró ser esencial en el período en el que los programas de formación de traductores especializados comenzaron a establecerse de forma sistemática en instituciones de educación de tercer ciclo por todo el mundo. La diversidad de formas, diseños y enfoques de esta formación en contextos geográficos distintos demuestra que esta es una pregunta para la que no existe respuesta única o sencilla. Esto se debe, parcialmente, a que la realidad y las exigencias de la traducción son considerablemente variadas entre homólogos lingüísticos, culturales, políticos e institucionales. Esta cuestión también es la base de iniciativas sumamente útiles emprendidas por asociaciones profesionales, la academia e instituciones. Más allá de las particularidades de cada contexto, todas han buscado identificar las competencias esenciales que los traductores profesionales necesitan para ser eficientes y competitivos en el mercado actual. Entre ellas destaca el renombrado Marco de Competencias de la Red EMT, publicado por primera vez en 2009 y revisado en 2017 en virtud de los profundos cambios que han impactado las necesidades tanto del mercado laboral como de la profesión.
De todos modos, por más útiles y precisas que puedan ser las respuestas existentes, la duda respecto a la fórmula que garantiza la formación de los traductores especializados sigue persistiendo y debemos seguir planteándola, precisamente debido a la naturaleza cambiante y polifacética de la traducción. Esto nos permitirá seguir aportando ideas para garantizar que los traductores en formación y el personal experto en comunicación intercultural dispongan de los recursos necesarios para responder de forma adecuada a los retos tanto presentes como futuros. De hecho, nuestra misión es contribuir a las mejores prácticas en la formación de los profesionales que se encargarán de la traducción y la prestación de servicios lingüísticos en escenarios que se encuentran en un estado de transformación rápido y constante, donde el propio concepto, la aproximación, los retos y las posibilidades de la traducción y de la comunicación en general cambian día a día, minuto a minuto. El reto consiste en prepararlos para afrontar una realidad profesional que, por definición, aún está por descubrir.
1. La especialización como elemento central de la formación
En 2012-2013, la Universidad de Salamanca tuvo la oportunidad y el privilegio de coordinar el grupo de trabajo WP5.2 del proyecto europeo OPTIMALE, un equipo de académicos de 20 universidades dedicados a explorar los retos de la especialización (en ámbitos determinados) en los programas de formación de traductores. En noviembre de 2016, tuvo lugar, en la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca[i], un Translating Europe Workshop titulado “Especialización en formación continua de traductores: retos y alternativas”. Aunque hayan pasado poco más de cinco años, nuestra práctica docente y profesional ha experimentado grandes cambios, especialmente debido a los avances de la traducción automática y su democratización. Tanto las conclusiones de ese grupo de trabajo, como las del TEW de 2016, siguen siendo válidas y muy esclarecedoras para continuar con la búsqueda de respuestas a las preguntas que debemos seguir planteándonos.
El libro Aproximaciones a la especialización en la formación de posgrado de traducción [ii] (Martín Ruano, Linder, Toda y Sánchez Iglesias 2013), subrayaba que, a diferencia de la idea de especialización (en un ámbito determinado) como un objetivo que debe alcanzarse de manera plena al finalizar los estudios universitarios, tanto el concepto de “especialización” como las formas de lograrla deben abordarse de una manera crítica e innovadora. Esto permitiría al alumnado no solo especializarse hasta cierto punto, sino también interiorizar la especialización como un objetivo a largo plazo, es decir, a lo largo de toda la vida, como una aspiración permanente siempre presente que también debe desarrollarse como competencia clave y que requiere ser perfeccionada continuamente a lo largo de la vida profesional. De hecho, el informe señala que, nuestra época, en la que la visión tradicional del conocimiento como un conjunto de ideas que pueden transmitirse y adquirirse de manera factible, ha dado paso a enfoques en los que el conocimiento se considera inseparable de las prácticas sociales y en los que cualquier campo profesional y disciplinario es, por definición, interdisciplinario. Por ello, cualquier intento de lograr la especialización también debe integrar esta concepción dinámica y socialmente situada del conocimiento, así como la conciencia de la interdisciplinariedad como una característica clave de las realidades disciplinarias y profesionales de hoy. El análisis de la oferta de especialización en los diferentes programas de la Red EMT (es decir, la especialidad de traducción específica basada en un campo y las modalidades de traducción o actividades estrechamente relacionadas con la traducción cubiertas en los planes de estudio) y de las metodologías y recursos utilizados en diferentes programas para avanzar en la especialización del alumnado reveló un panorama caracterizado por una gran diversidad de enfoques, así como de métodos de enseñanza y aprendizaje.
La comparación de los programas de máster de la Red en términos de especialización (en un ámbito determinado) reveló opciones que van desde planes de estudios que apuntan a la hiperespecialización en la traducción y prácticas relacionadas con la traducción en campos y contextos profesionales o institucionales muy específicos, hasta programas de estudios que brindan al alumnado la posibilidad de explorar una amplia variedad de temas, áreas de conocimiento, roles y habilidades profesionales. Del mismo modo, se observó que la fórmula con la que cada programa logra el objetivo de alcanzar un nivel adecuado de especialización por parte de sus estudiantes era diferente en cada caso. Lejos de ser considerado un obstáculo, este hecho demostró que cada universidad, inscrita en una realidad académica, lingüística, cultural y política diferente, trató de encontrar la mejor fórmula posible en función de sus recursos y posibilidades disponibles, las circunstancias del entorno y las limitaciones existentes. En cualquier caso, entre la heterogeneidad de ofertas formativas, caracterizadas por su singularidad, se identificaron ciertas ideas compartidas que actuaban como denominadores comunes:
- La certeza de que “el panorama actual exige que los profesionales [expertos en traducción y traductores que trabajan en campos altamente especializados] sean flexibles y adaptables, intelectualmente curiosos, dispuestos y preparados para la búsqueda de conocimientos especializados de forma independiente y coherente, capaces de reinventarse continuamente y de actuar como gestores de información y mediadores interculturales en campos en constante evolución, experimentando transformaciones radicales y estableciendo conexiones interdisciplinarias inesperadas y sorprendentes”.
- La importancia de alentar al alumnado de la necesidad de continuar formándose y especializándose por su cuenta a lo largo de sus vidas y de proporcionarles las herramientas necesarias para conseguir este objetivo: “la versatilidad, la adaptabilidad y la capacidad de autodidáctica y aprendizaje también deben convertirse en objetivos de aprendizaje en todos los programas de formación de traducción, independientemente de su grado de especialización”.
- La constatación de alcanzar un nivel adecuado de especialización por parte del alumnado para afrontar los retos del mercado no dependía ni depende estrictamente de la presencia de una asignatura o módulo en particular, ya que las vías hacia la especialización y los itinerarios de aprendizaje que pueden proponerse y seguirse son numerosos y variados, y dependen de numerosos factores individuales y contextuales. De hecho, se concluyó que “la especialización no debe entenderse necesariamente como el resultado de unidades didácticas individuales específicas, sino como el producto de programas integrales que ofrecen al alumnado la oportunidad de avanzar en la especialización en un ámbito determinado a través de constructos de socialización que son al mismo tiempo coherentes y multidimensionales. Para que esto sea posible, los programas de máster deben tener en cuenta todo el abanico de posibles formatos de formación y metodologías de enseñanza/aprendizaje y elegir aquellos que mejor permitan al alumnado adoptar de manera sistemática los hábitos laborales comúnmente utilizados en los campos que están cursando, y alcanzar el elevado grado de especialización que busca el programa. Los programas de máster también deben enseñar estrategias de aprendizaje autónomas, una habilidad esencial en un mundo profesional en el que la especialización es un proceso continuo de aprendizaje a lo largo de toda la vida”.
El artículo también identifica varios elementos que suelen estar presentes en fórmulas que han demostrado ser exitosas con el fin de formar adecuadamente a profesionales de la traducción suficientemente especializados. Entre ellos se incluyen: la familiarización del alumnado con distintas áreas temáticas y con las características de los discursos de ciertos campos de especialidad; énfasis en las competencias transversales para la gestión adecuada de los contenidos, incluidas las estrategias de minería de información y gestión terminológica; adquisición progresiva de la metodología de traducción a través de actividades y oportunidades de aprendizaje en consonancia con los requisitos y condiciones reales del mercado e, idealmente, en colaboración con los agentes del mercado; uso de metodologías centradas en el estudiante que permitan la adquisición integral de las diversas competencias e habilidades interrelacionadas que son requeridas a los profesionales de la traducción; integración adecuada de la teoría como base para el desarrollo de habilidades analíticas y de una postura crítica que se espera y valora en los profesionales de la traducción; integración de la tecnología en la formación de traducción y el fomento de esfuerzos interdisciplinarios y de colaboración, por ejemplo, con el personal de otros departamentos, con los agentes pertinentes de la industria, otros socios, y con asociaciones profesionales.
Sin lugar a dudas, la combinación de estos elementos en la proporción, dosificación y secuencialidad más adecuadas para las características y necesidades de los diferentes contextos formativos aumenta las posibilidades de garantizar una formación de calidad que haga que el alumnado esté bien preparado para salir al mercado laboral y sea consciente de lo que ocurre dentro de él, al tiempo que les permite desarrollar el pensamiento crítico esperado del perfil de los egresados. Sin embargo, otros muchos factores pueden contribuir a que la formación sea más fructífera. Como también podemos comprobar en la Universidad de Salamanca, un alto grado de internacionalización es un factor que enriquece aún más el programa de formación, la experiencia del estudiantado y su empleabilidad. De la misma forma, no hay que olvidar que la formación de traductores especializados hoy en día significa brindar a los estudiantes toda una gama de oportunidades de trabajo en un amplio espectro de escenarios profesionales interdisciplinarios en los mercados globales actuales donde se demanda la traducción, e incluso prepararlos en previsión de futuras oportunidades laborales y necesidades del mercado.
Desde nuestra experiencia, podemos destacar que la presencia de un alto porcentaje de alumnado internacional en las aulas genera un ambiente multicultural enriquecedor que además posibilita e incluso insta tanto al alumnado como al profesorado a pensar en las posibilidades de la traducción más allá de los confines y marcos, a menudo estrechos, de lo que, en nuestra era global y en nuestras sociedades interconectadas digitalmente, a menudo se asume de forma demasiado restrictiva como la “cultura receptora”. Por ejemplo, en nuestro caso, las opiniones del estudiantad de América Latina sobre el máster ayudan al resto a ser más conscientes de la diversidad y de la diferencia cultural incluso dentro de los límites de una lengua compartida, y a buscar respuestas más elaboradas, complejas y precisas a la pregunta de qué significa e implica hoy traducir un texto a una lengua pluricéntrica como el español. Además, la participación del alumnado que toma módulos de traducción en combinaciones de lenguas que no incluyen su lengua materna y diferentes a aquellas con las que trabajarán en su futura carrera como profesionales no solo es otro elemento que enriquece los debates en el aula sobre lo que puede constituir una traducción adecuada y aceptable en un contexto y propósito determinados, sino que también subraya la importancia de vigilar las habilidades metodológicas, transversales y extrapolables en la formación. La variedad de orígenes geográficos, experiencias vitales y profesionales del personal docente y de los colaboradores extraordinarios también asegura que el proceso de socialización, que es la formación en traducción especializada, sea variado, rico y diversificado. La cooperación con académicos, profesionales, instituciones y organizaciones de distintas partes del mundo también garantiza la exposición regular a una colorida paleta de puntos de vista de la profesión y el acceso a una gran cantidad de información sobre diferentes métodos de trabajo y variadas oportunidades laborales. En la fase de formación siempre se crea una red de contactos y, más allá de eso, también abre los ojos a cómo, dónde y a qué nivel establecer contactos y a cómo crear redes. La formación en traducción con un alto nivel de internacionalización abre un horizonte más amplio a los futuros profesionales de la traducción. A largo plazo, exponer al alumnado las prácticas y oportunidades que existen en los entornos globales de traducción e interpretación beneficia al programa de manera circular: la red de antiguos alumnos del programa, que ha demostrado ser una forma privilegiada para que las instituciones educativas se mantengan al día con la evolución del mercado, también se vuelve más internacional y diversa. Desde nuestra experiencia, la internacionalización demuestra ser un activo adicional particularmente valioso para garantizar la calidad y la relevancia de la formación.
2. La internacionalización como complemento esencial al desarrollo de la especialización
Además de formar parte de la Red EMT desde su creación en 2009, el Máster en Traducción y Mediación Intercultural (MUTMI) de la Universidad de Salamanca (España) pertenece a dos redes que nos conectan con universidades europeas (METS y MATEM) y a otras dos que nos vinculan estrechamente con destacadas organizaciones internacionales (MoU y UCG). Cada una de estas siglas, habituales para quienes formamos parte del programa, representa un camino hacia la formación especializada y la profesionalización en el ámbito de la traducción institucional y jurídica.
Desde 2014, formamos parte del consorcio de universidades que ofrece el programa METS (Mobilité Européenne en Traduction Spécialisée). Gracias a este, acogemos en Salamanca a estudiantes de otras universidades de la red, lo que refuerza la dimensión internacional del máster; y a su vez enviamos cada año hasta cinco egresados del Grado en Traducción e Interpretación de la USAL a universidades francesas, belgas, holandesas, alemanas o italianas que forman parte del programa METS, lo que contribuye a la proyección internacional de los egresados del grado. En el curso 2021-2022, dos personas de la Universidad de Salamanca han optado por la modalidad de movilidad saliente del programa METS en Francia, Bélgica, Reino Unido e Italia, y cinco personas procedentes de universidades francesas y belgas han elegido la modalidad del programa METS que las ha traído a Salamanca.
Desde 2018, ofrecemos también un programa de doble titulación con la Universidad de Heidelberg (Alemania), denominado MATEM (Máster en Traducción Especializada y Mediación Intercultural). Se trata de un programa de dos años en el que un máximo de 10 estudiantes cursan el primer año en Salamanca y el segundo en Heidelberg. Al finalizar los 120 créditos previstos, el alumnado obtiene dos títulos: el Máster en Traducción y Mediación Intercultural por la Universidad de Salamanca y el Máster en Ciencias de la Traducción (M. A. Übersetzungswissenschaft) por la Universidad de Heidelberg. En el curso 2019-2020 se graduó la primera promoción, de siete estudiantes, y quienes comienzan sus estudios este año 2021-2022 formarán parte de la cuarta promoción.
A lo largo de los años, nuestro máster ha atraído a estudiantes de perfiles muy diversos, procedentes tanto de América Latina, Estados Unidos y Canadá como de otros países del Espacio Europeo de Educación Superior, China o países francófonos del norte de África. En diciembre de 2018, una encuesta de satisfacción recogió 57 respuestas de entre los 207 egresados hasta ese momento. Una de las preguntas solicitaba valorar la colaboración del Máster de Traducción y Mediación Intercultural con instituciones y redes internacionales. En una escala del 1 al 5, 29 personas otorgaron una puntuación de 3 o superior (el 77,2 %).
Además, desde 2009 la Universidad de Salamanca mantiene un acuerdo de formación con las Naciones Unidas (llamado el Memorando de Entendimiento, MoU). La red de universidades MoU se reúne cada dos años en una sede de las Naciones Unidas o en alguna de las universidades que la integran. Daniel Linder, la persona de enlace de la universidad con la red, participó en la quinta conferencia (sede de la ONU en Nueva York) en la mesa redonda sobre “Précis writing” y en la sexta (en el Middlebury Institute of International Studies, Monterrey, California) en el panel “Implementación del MoU: Perspectivas universitarias”. En la séptima edición (ESCWA, Beirut), nuestro enlace y la profesora Icíar Alonso, de la USAL, participaron en sesiones prácticas sobre traducción e interpretación. La ONU organiza sesiones informativas y talleres de formación tanto presenciales como virtuales. Además, convoca anualmente el Concurso de Traducción San Jerónimo, en el que una estudiante de la USAL, Julia Pozuelo Menéndez, resultó ganadora en 2019. La Universidad de Salamanca es la única universidad española que ha firmado un acuerdo MoU con las Naciones Unidas, lo que representa una clara ventaja competitiva que merece ser más difundida. El acuerdo MoU con las Naciones Unidas es un claro ejemplo de la internacionalización de nuestro máster, pero no es el único.
Desde 2009, la Universidad de Salamanca también forma parte del Grupo de Contacto de Universidades (UCG), compuesto por universidades que ofrecen formación en traducción y representantes de organizaciones internacionales que requieren servicios lingüísticos, todas ellas miembros de IAMLADP (International Annual Meeting on Language Arrangements, Documentation and Publications), una red de instituciones que dan empleo a intérpretes y proveedores de servicios lingüísticos. Este grupo se reúne anualmente en el Parlamento Europeo y tiene como objetivo fomentar el intercambio de información, la cooperación multilateral y el buen entendimiento entre universidades e instituciones internacionales. En 2019 se celebró una edición especial del UCG en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái del 24 al 26 de septiembre, con participación del enlace de la USAL, Daniel Linder. Con el apoyo del UCG, se organizó el 8.º Seminario de Traducción Jurídica e Institucional para Organizaciones Internacionales del 17 al 21 de febrero de 2020, que giró en torno a dos ejes temáticos: por un lado, la tecnologización y la globalización y, por otro, la accesibilidad y el respeto a la diversidad. (https://diarium.usal.es/stjuridica/). Está previsto que el 9.º seminario tenga lugar en Salamanca en febrero o marzo de 2023. En estos encuentros, el alumnado puede participar como asistente o prestando su ayuda de forma voluntaria, colaborando en tareas como ofrecer información, acogida de ponentes o interpretación entre las lenguas oficiales. Para futuros profesionales de la traducción o mediadores lingüísticos, esta dimensión no formal del plan de estudios resulta, sin duda, muy formativa y enriquecedora, tanto en el plano personal como en el profesional.
Estas relaciones y colaboraciones permiten a los títulos de máster acceder a financiación y apoyo organizativo para eventos como el Translating Europe Workshop mencionado en la sección 1. El liderazgo de Salamanca aprovecha estas oportunidades para organizar eventos que reúnen a miembros de organizaciones internacionales, asociaciones profesionales y académicos de traducción/interpretación para encontrar formas de avanzar mutuamente beneficiosas, mediante la organización de mesas redondas centradas en distintos temas y debates abiertos con todos los asistentes. En noviembre de 2019, celebramos el segundo TEW, sobre “La traducción e interpretación profesional y autónoma. Aspectos prácticos para mejorar la empleabilidad, gestionar servicios externalizados y garantizar la calidad”.
3. Dos testimonios de primera mano de egresadas que se han convertido en investigadoras y traductoras profesionales: el valor de la especialización y la internacionalización
Los testimonios de dos estudiantes que han completado recientemente el Máster en Traducción y Mediación Intercultural de la Universidad de Salamanca (USAL) destacan el impacto de la internacionalización en varios aspectos del programa central MUTMI.
María Cantarero Muñoz, estudiante en 2016-2017, ofrece la siguiente perspectiva:
Desde el punto de vista de una estudiante de máster que ha interactuado y colaborado con compañeros de diferentes partes del mundo, la internacionalización del máster es fundamental. El entorno diverso que se crea en el aula nos ayuda como estudiantes a tener una percepción diferente de cada tarea o proyecto de traducción que enfrentamos. Al mismo tiempo, se teje una red de colaboración entre el alumnado, la cual se extiende más allá del curso en sí.
Además, durante el año (o años, en caso del programa MATEM) del máster, para algunos estudiantes ya existe la posibilidad de poner en práctica lo aprendido en el aula y de fomentar la adquisición de competencias en entornos internacionales como la Unión Europea, como fue mi caso. Después de haber solicitado y haber sido seleccionada para unas prácticas no remuneradas de cuatro semanas en la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea, disfruté de la oportunidad de continuar formándome profesionalmente en un contexto específico. Este tipo de experiencia laboral amplía nuestra visión de la actividad traductora y nos ayuda a conocer a otros profesionales de la traducción.
Todo esto es evidente en términos de profesionalización y actividad profesional del alumnado después del máster. Muchos de mis compañeros de clase españoles trabajan ahora en diferentes partes de Europa, o en entornos laborales internacionales.
Sin duda, en mi opinión, la recepción inicial de los estudiantes, seguida de su posterior salida hacia entornos laborales internacionales es de un valor incalculable para los futuros profesionales de la traducción, y es algo que se refleja en las tasas de empleabilidad y las múltiples direcciones profesionales que toman los antiguos estudiantes.
En 2021 María completó su doctorado, centrado en nuevos textos digitales, especialmente en el ámbito de la publicidad, desde una perspectiva traductológica. En el curso 2021-22 colaboró con el programa de Máster impartiendo parte de la asignatura “Traducción editorial y para los medios”.
Margarita Savchenkova se inscribió en el Máster en Traducción y Mediación Intercultural en el curso 2019-2020:
Aunque trabajé como traductora e intérprete autónoma antes de unirme al máster, me gustaría destacar que este programa ha sido un punto de inflexión en mi carrera y me ha abierto nuevos horizontes, permitiéndome crecer profesionalmente. Al principio del programa, tenía dudas sobre mi rendimiento, ya que la combinación de idiomas con la que tenía que trabajar era inglés-español, y mi lengua materna es el ruso. Sin embargo, gracias a la formación que recibí, hoy me siento más segura a la hora de traducir al español, así como de traducir desde el inglés. Y creo que la confianza en uno mismo, junto con la curiosidad, es una de las principales cualidades del traductor.
El máster está diseñado de tal manera que los estudiantes internacionales (en mi caso, había estudiantes de Alemania, Bélgica, Italia, Marruecos, India y muchos otros países) se sienten plenamente integrados en todo momento y siempre cuentan con el apoyo de los docentes y miembros de la facultad. Estar inmersos en un entorno multicultural nos ayuda no solo a practicar el arte de la traducción y estudiarlo desde diferentes perspectivas, sino también a conocer otras culturas, que es la clave de nuestra profesión.
En mi opinión, uno de los puntos fuertes del programa se basa en ayudar al alumnado a construir su perfil profesional. Tanto el profesorado como el personal experto invitado comparten ideas y consejos sobre cómo acceder a la profesión más fácilmente, avanzar en el mercado laboral y convertirse en especialistas internacionales con alto reconocimiento y demanda. Esta motivación es extremadamente importante para personas noveles en la profesión que tienen incertidumbres sobre el futuro de la traducción (especialmente, con la creciente popularidad de la traducción automática). Quiero destacar que la mención del título de máster en mi currículum atrae la atención de nuevos clientes y ayuda a distinguirme de otros traductores.
Además, en el máster, el estudiantado novel puede encontrar su vocación profesional y especializarse en diversos campos: traducción editorial y en los medios, traducción científico-técnica, traducción jurídica-económica o localización. Pueden trabajar en todos estos módulos y decidir cuál(es) le(s) interesa(n) más. Resulta sumamente importante, ya que a veces el alumnado cree que quiere especializarse en un área concreta de traducción porque nunca han intentado trabajar con otro tipo de textos. En mi caso, hace muchos años, tuve un encargo de traducción jurídica (ruso > español) que me costó mucho hacer: desde entonces, siempre rechazaba este tipo de trabajos. Sin embargo, tras asistir a clases de traducción jurídica, cambié por completo mi opinión sobre el campo y he vuelto a aceptar estos encargos. El máster de la Universidad de Salamanca permite al estudiantado acercarse a diferentes ámbitos de la traducción y descubrir su verdadera pasión.
Margarita Savchenkova, actualmente asistente de investigación en el Departamento de Traducción e Interpretación con una Beca Predoctoral financiada por la Junta de Castilla y León, está trabajando en un doctorado de Traducción e Historia.
El informe del grupo de trabajo sobre campos de especialización del proyecto OPTIMALE de la Comisión Europea (respaldado por una enorme cantidad de investigación, discusión y debate), así como los resultados del Translating Europe Workshop sobre “Especialización en formación (continua) de traductores”, nos han mostrado un gran abanico de buenas prácticas efectivas que pueden usarse en programas de posgrado en traducción especializada; entre ellas, las oportunidades internacionales. El alumnado puede especializarse en ámbitos como la traducción jurídica, económica o científico-técnica, así como en la traducción para la industria editorial y los medios de comunicación, y pueden cursar estas especializaciones en Salamanca, pero también en universidades asociadas al programa METS y en un doble máster en Heidelberg, Alemania. La Red EMT, auspiciada por la Comisión Europea, y el Memorando de Entendimiento con las Naciones Unidas brindan oportunidades para la práctica profesional a escala internacional, así como información útil, recursos y cooperación para mejorar la empleabilidad de nuestro estudiantado. Cuando los ingredientes que componen un programa de formación de traductores especializados están sazonados con oportunidades organizadas para aplicar las competencias de traducción en contextos internacionales, la experiencia de aprendizaje del alumnado se vuelve más amplia y rica, y sus perfiles resultantes satisfacen ampliamente las demandas de los mercados profesionales e institucionales.
Referencias
Martín Ruano, M. R.; Linder, D.; Toda Iglesia, F.; y Sánchez Iglesias, J.J. (2013). “Aproximaciones a la especialización en la formación de posgrado en traducción”. En B. Santana López y C. Travieso Rodríguez (eds.). PUNTOS de encuentro: los primeros 20 años de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/131600/978-84-9012-400-0-0099-0117.pdf;jsessionid=4CB2F4AE931BBF4A636E1AB5F2A97A13?sequence=2
[i] El programa completo del Translating Europe Workshop celebrado el 11 de noviembre de 2016 en la Universidad de Salamanca está disponible en: https://diarium.usal.es/mastertrad/files/2016/11/SPECIALISATION-IN-TRANSLATOR-TRAINING_Programme1.pdf. El título del taller fue “Especialización en formación (continua) de traductores: Retos y alternativas/Specialisation in Translator Training and Continuing Professional Development: Challenges and Choices”.
[ii] El informe se realizó en español e inglés. La versión en inglés estuvo disponible durante un tiempo en http://www.translator-training.eu. La versión en español, junto con una introducción que contextualiza el informe en el marco general del proyecto OPTIMALE, fue publicada como artículo (Martín Ruano, Linder, Toda Iglesia y Sánchez Iglesias, 2013).
Detalles
- Fecha de publicación
- 25 de enero de 2022
- Idioma
- neerlandés
- inglés
- francés
- italiano
- español
- Categoría EMT
- Competencias de traducción